Jóvenes Hospitalarios cierran la Experiencia Hospitalaria en Málaga tras una semana de convivencia y voluntariado

Nueve Jóvenes Hospitalarios, acompañados por dos Hermanas Hospitalarias, han participado del 23 al 30 de agosto en una Experiencia Hospitalaria en la Fundación Hospitalarias Málaga, donde han compartido una semana de voluntariado, convivencia y reflexión junto a las personas atendidas en el centro.

Del 23 al 30 de agosto, nueve jóvenes procedentes de distintos lugares de España han vivido una nueva Experiencia Hospitalaria en Málaga, acompañados por dos Hermanas Hospitalarias. La iniciativa, enmarcada en Jóvenes Hospitalarios, les ha permitido acercarse a la realidad de las personas atendidas en la Fundación Hospitalarias Málaga y conocer de cerca la misión hospitalaria a través del voluntariado, la convivencia y la reflexión.

Bajo el lema «Alza la mirada, peregrinos de la vida», los participantes han compartido diferentes momentos con personas atendidas, profesionales y Hermanas Hospitalarias. Durante la semana han podido conocer la realidad de áreas como la salud mental, la psicogeriatría y la atención a personas con discapacidad intelectual, descubriendo la importancia de una atención centrada en la persona.

Una semana de encuentros

Más allá de las actividades programadas, buena parte de la experiencia se ha construido a través de los pequeños momentos compartidos. Conversaciones, actividades, espacios de convivencia y encuentros cotidianos han permitido a los jóvenes acercarse a las personas atendidas desde la cercanía y el respeto.

La convivencia con la comunidad de Hermanas Hospitalarias fue también una parte importante de la semana. Los participantes pudieron conocer sus historias y compartir con ellas momentos de diálogo y reflexión.

Entre las actividades también hubo espacio para la creatividad y la sensibilización, con la proyección de un cortometraje realizado por personas atendidas en el centro. La obra abordaba situaciones relacionadas con los prejuicios cotidianos y ponía en valor la sinceridad, la amistad y el respeto.

Una despedida diferente a la esperada

El sábado 29 de agosto llegó el momento de despedirse de los residentes. Aunque cada voluntario tenía asignada un área concreta, durante la semana todos habían terminado teniendo contacto con personas de distintas plantas. Por eso, decidieron hacer la despedida juntos y recorrer el centro planta por planta.

Llevaron globos y música para animar el ambiente y bailar con los residentes. Sin embargo, el momento fue diferente a lo que esperaban. Victoria, una de las participantes, reconoce que imaginaban una despedida más emotiva y que en algunos momentos no sabía si los residentes entendían realmente qué estaba ocurriendo.

Aun así, hubo momentos de afecto sincero. «Con algunos residentes sí que hubo un intercambio de afecto muy sincero», explica Victoria.

Los jóvenes también se despidieron de los profesionales y dejaron algunos mensajes en las distintas plantas como recuerdo de su paso por el centro. Para algunos, la despedida no es definitiva: la intención es poder regresar el próximo año y reencontrarse con las personas que han conocido durante esta experiencia.

Una experiencia que continúa después de Málaga

La última jornada sirvió también para hacer balance de todo lo vivido. El grupo compartió un espacio de reflexión con la comunidad de Hermanas Hospitalarias, donde pudo expresar sus impresiones y aportar propuestas para mejorar futuras experiencias.

Las Experiencias Hospitalarias de Jóvenes Hospitalarios ofrecen a jóvenes de entre 18 y 35 años la posibilidad de acercarse a diferentes realidades de vulnerabilidad a través del voluntariado, la convivencia, la oración y la reflexión. Son espacios para conocer de cerca la misión de las Hermanas Hospitalarias y los valores de la Hospitalidad desde la experiencia directa.

En Málaga, una semana de convivencia y servicio ha terminado con nuevas relaciones, aprendizajes y el deseo de volver. Una experiencia que recuerda que la Hospitalidad también se construye en los gestos sencillos: estar cerca, escuchar, compartir tiempo y dejar espacio para que el encuentro transforme a quienes participan en él.