Identidad
Hospitalaria
Quiénes somos
Somos una comunidad de vida y servicio de mujeres consagradas, inspirada en el carisma de la Hospitalidad. Nacimos del deseo de cuidar a la persona en su totalidad: cuerpo, mente y espíritu, y de prolongar en el tiempo la acción sanadora de Jesús de Nazaret.
Nuestra misión nos une: acoger, cuidar y acompañar a quienes más sufren, especialmente a las personas con enfermedad mental, discapacidad o en situación de vulnerabilidad.
Nuestra misión
La misión de la Congregación encarna y expresa el carisma de la Hospitalidad en la acogida, asistencia y cuidado especializado y preferente a las personas con enfermedad mental, discapacidad psíquica y física y otras enfermedades, teniendo en cuenta las necesidades y urgencias de cada tiempo y lugar, con preferencia por los más pobres y olvidados.
El servicio
La esperanza
Nuestra comunidad
Entendemos y definimos la Comunidad Hospitalaria como el tejido relacional existente entre todas las personas implicadas en nuestras obras. La Comunidad Hospitalaria, corazón de nuestra identidad, está formada por:
Las personas asistidas, centro y razón de ser de toda nuestra acción.
Sus familias, que participan activamente en el proceso de cuidado.
Las hermanas y los colaboradores, que comparten misión y valores desde sus distintas vocaciones.
Los voluntarios, bienhechores y amigos, que sostienen con su tiempo y apoyo el proyecto hospitalario.
Promovemos la corresponsabilidad, el trabajo en equipo y la formación continua, para garantizar que la Hospitalidad se traduzca cada día en gestos concretos de cercanía y respeto.
Nuestros valores
La hospitalidad consiste en ofrecer espacio y tiempo, atención y cuidado, humanidad y recursos a los destinatarios de nuestra misión.
La Hospitalidad es nuestro valor síntesis. De ella brotan los ocho valores que dan forma a nuestra cultura y orientan cada decisión, cada cuidado y cada encuentro
1. Sensibilidad por los excluidos
Nuestra Hospitalidad nace de la empatía con quienes sufren y viven alguna forma de exclusión, especialmente por enfermedad o limitación psíquica.
El encuentro con ellos educa nuestra mirada y despierta la compasión. Su causa es también la nuestra: en un mundo que aún estigmatiza, defendemos sus derechos y trabajamos por su inclusión.
Desde una sensibilidad proactiva y transformadora, analizamos su realidad, acompañamos a sus familias y promovemos una sociedad más justa y consciente.
2. Servicio a los enfermos y necesitados
Todo está, y todos estamos, al servicio de las personas que atendemos.
Ellas son el centro de nuestra organización y la razón de ser de nuestra misión.
Nuestra acción nace de la fe, se traduce en servicio y se sostiene en una relación humana que trasciende lo funcional: atendemos desde el respeto, la gratuidad y la entrega.
Este espíritu servicial, heredado de nuestros fundadores, guía nuestras obras hoy y orienta nuestro compromiso hacia el futuro.
3. Acogida liberadora
No hay hospitalidad sin acogida.
La acogida liberadora es nuestra forma de recibir, cuidar y acompañar con calidez, respeto y paciencia gratuita.
Significa abrirse al otro con su historia, su dolor y su esperanza, creando espacios donde cada persona se sienta reconocida y valorada.
Aspiramos a que cada centro sea un hogar posible, un entorno de confianza y familia donde la atención libera, rehabilita y devuelve a la persona su capacidad de vivir con dignidad.
4. Salud integral
Trabajamos por una salud que abarca todas las dimensiones de la persona: física, mental, espiritual y social.
Desde un humanismo integral de inspiración cristiana, cuidamos la vida en todas sus etapas, defendiendo su valor y sentido. Curar y cuidar son expresiones inseparables de nuestra misión. Incorporamos el avance científico a una atención humana y ética, orientada al bienestar pleno y la armonía personal.
Nuestra cultura hospitalaria promueve también la salud de quienes cuidan, creando entornos sanos y sanantes.
5. Calidad profesional
Servir bien es servir con calidad.
Buscamos la excelencia profesional en cada ámbito: atención directa, gestión, formación y trabajo en equipo.
Actualizamos nuestros conocimientos, adaptamos nuestros recursos y actuamos con rigor y eficiencia.
La calidad no se mide solo en resultados, sino en cómo cuidamos a las personas, cómo colaboramos y cómo ponemos nuestros talentos al servicio del bien común.
Promovemos la formación continua y la solidaridad interinstitucional, porque profesionalizar es también una forma de amar.
6. Humanidad en la atención
La técnica sin humanidad se vacía de sentido. Nuestra atención se basa en el encuentro humano auténtico, donde el respeto, la escucha y la empatía son esenciales.
Cuidamos el lenguaje, la mirada y el gesto: cada detalle comunica acogida y cercanía.
Humanizar es reconocer en el otro su dignidad y su historia, y acompañarlo con ternura, paciencia y esperanza.
Nuestra manera de atender busca siempre crear un “nosotros” hospitalario, fruto del reconocimiento mutuo y del amor que da sentido a nuestro servicio.
7. Ética en toda actuación
La Hospitalidad es, en sí misma, una experiencia ética.
Nos comprometemos a actuar con coherencia, transparencia y responsabilidad en todos los ámbitos: asistencial, educativo, social y organizativo.
Promovemos una ética inspirada en el Evangelio y en los principios de la bioética, aplicándola a cada decisión y proceso.
Ser éticos significa respetar la vida, la ley, las personas y los valores que sostienen nuestra misión.
En cada acción buscamos hacer el bien con verdad, justicia y compasión.
8. Humanidad en la atención
Somos parte de una historia viva que nos precede y nos impulsa. Conocer a nuestros fundadores y su legado nos ayuda a entender quiénes somos y hacia dónde caminamos. Vivimos nuestra misión desde la gratitud por el pasado, la responsabilidad en el presente y la creatividad para construir el futuro.
Tener conciencia histórica es mantener viva la Hospitalidad, siendo fieles a los orígenes y abiertas a los nuevos retos y modelos de atención que el tiempo nos presenta.
Estos valores hacen reconocible nuestra obra en cualquier lugar del mundo y nos inspiran a vivir la Hospitalidad con autenticidad y compromiso.
Nuestro modelo hospitalario
Nuestro modo de cuidar se basa en la integración de ciencia y humanismo.
Un modelo asistencial que atiende todas las dimensiones de la persona —biológica, psicológica, social, espiritual y relacional— a través de equipos interdisciplinarios, procesos personalizados y una atención pastoral que acompaña el sentido profundo de cada historia.
Promovemos la investigación, la formación y la innovación, convencidas de que la mejora continua es también una forma de amor.
Nuestro estilo de gestión se guía por la ética, la transparencia, la solidaridad y la sostenibilidad, siempre al servicio del bien común.
Cada colaborador es parte activa de la misión. Su compromiso, profesionalidad y vocación de servicio son el rostro actual de la Hospitalidad.
Una mirada al futuro
Ser hospitalarias hoy es seguir respondiendo con creatividad, ternura y fe a los nuevos desafíos del sufrimiento humano.
Nos mueve una misma convicción: la Hospitalidad transforma el mundo cuando se vive con amor.