Identidad
Hospitalaria
Somos Hospitalarios, es nuestra misión compartida
cuidar a la persona que sufre.
El carisma de la Hospitalidad se vive en común, es un don de Dios da para todos. Nuestra misión es una tarea compartida que une a personas con distintas vocaciones en un mismo proyecto de cuidado, justicia y esperanza. Laicos y religiosas, cada uno desde su propia vocación, estamos llamados a beber de la misma fuente carismática y a caminar juntos construyendo caminos de comunión, colaboración y participación en la única misión.
La Hospitalidad se vive de muchas formas: en la vida consagrada, en el laicado, en el voluntariado, en la misión compartida. Todas tienen algo en común: poner el corazón al servicio del otro. Y nuestros centros son una mediación histórica para el ejercicio de la hospitalidad en la Iglesia. San Benito Menni los considera lugares de ciencia y caridad que ofrecen consuelo, liberación y salud integral a la humanidad sufriente.
Hermanas y colaboradores nos integramos en la misión hospitalaria desde la tarea encomendada y respondemos a sus exigencias con la diversidad de dones, servicios y funciones.
Nuestros 4 compromisos
Nuestra misión se expresa en gestos concretos que toman forma en cuatro compromisos que orientan nuestro modo de servir y caminar juntos:
Servicio hospitalario abierto, dinámico e inclusivo.
Promovemos la vida, la dignidad y la reintegración de las personas.
Trabajamos por una humanidad más sana y fraterna, sin fronteras.
Vivimos la Hospitalidad como expresión de la dimensión socio-caritativa de la Iglesia.
Actuamos con justicia, responsabilidad y cercanía al prójimo.
Nuestro testimonio se traduce en gestos reales de cuidado y acompañamiento.
La Hospitalidad es también un camino de evangelización.
Anunciamos el Evangelio a través de una acción sanadora y humanizadora.
Somos presencia de esperanza para enfermos y personas en situación de vulnerabilidad.
Hermanas, laicos, profesionales y voluntarios compartimos el mismo carisma
Desde vocaciones diversas, caminamos unidos por la Hospitalidad.
Como el buen samaritano, no pasamos de largo: miramos, nos dejamos conmover y actuamos.