Laicos
Hospitalarios

La Hospitalidad también se
vive desde la vida laical

Los Laicos Hospitalarios son hombres y mujeres que, desde su vocación bautismal, comparten el carisma de la Hospitalidad y lo encarnan en su vida cotidiana. A través de su realidad profesional, familiar y social, hacen presente una forma concreta de cuidar, acompañar y transformar la sociedad en la que viven. 

Hospitalidad para cada día

Ser Laico Hospitalario es un modo de mirar la vida, de relacionarse, de estar en el mundo. Es llevar la Hospitalidad al trabajo, al hogar, a la sociedad, a los entornos donde cada uno vive. La Hospitalidad se convierte así en una actitud permanente, no en un evento aislado.

Caminar juntos: formación, oración y servicio

Los laicos participan en espacios de crecimiento espiritual, de formación, de experiencia comunitaria y de acciones de servicio, abiertos al contexto sociocultural, eclesial e institucional.

Una comunidad abierta e inclusiva

Forman parte de la comunidad hospitalaria, compartiendo una misma inspiración dentro de la diversidad de vocaciones que la componen. Todos unidos por un deseo común: que la Hospitalidad siga siendo respuesta viva al sufrimiento y signo de esperanza en nuestro tiempo.

¿Quieres vivir tu fe con un compromiso más profundo?

Si sientes que la Hospitalidad puede formar parte de tu camino, te invitamos a conocer esta comunidad y descubrir cómo compartir la misión.

FAQ

No, no es un requisito imprescindible. Aunque el movimiento acoge a personas que trabajan o son voluntarias en los centros de la Obra Hospitalaria, está abierto, en general, a cualquier persona cristiana mayor de edad que haya descubierto esta vocación y desee integrar la espiritualidad y la misión hospitalaria en todos los ámbitos de su vida cotidiana.

Sí, el Laico Hospitalario asume un compromiso personal y grupal que se concreta en obras y que afecta a su vivencia familiar, social, espiritual y profesional. Este compromiso es dinámico y se renueva periódicamente. No obstante, el movimiento entiende que es un camino de crecimiento, por lo que la comunidad se va tejiendo respetando el nivel de compromiso que cada persona puede o desea asumir.

El primer paso es preguntar al Coordinador de Pastoral del centro más cercano. A partir de ahí, el proceso comienza con una etapa de sensibilización llamada “¡Aproxímate!”. Se trata de un periodo inicial (de entre seis meses y un año) concebido para facilitarte el conocimiento de la realidad hospitalaria y ayudarte a discernir, con total libertad, si deseas iniciar el camino de integración definitiva en el grupo.