María Josefa Recio y María Angustias Giménez: las fundadoras

Cuando se habla del nacimiento de las Hermanas Hospitalarias, suele destacarse la figura de San Benito Menni. Pero la Congregación no habría existido sin dos mujeres valientes que dijeron “sí” a una llamada exigente. María Josefa Recio y María Angustias Giménez fueron las fundadoras, las primeras en encarnar el carisma hospitalario que hoy siguen viviendo tantas hermanas por todo el mundo.

 

Una amistad que nació en Granada

Ambas eran de Granada y compartían algo poco común: una amistad profunda tejida en torno a la fe. Desde 1871, María Josefa Recio y María Angustias Giménez cultivaron una relación espiritual intensa, unidas por el mismo deseo de buscar a Dios y de entregar su vida a los demás. No eran mujeres de grandes medios ni de posición influyente; eran, sencillamente, dos almas dispuestas a más.

Esa amistad no se quedó en lo íntimo. Se convirtió en el terreno donde germinaría una vocación compartida, capaz de sostenerlas en la difícil aventura que les esperaba.

 

El encuentro con Benito Menni

El punto de inflexión llegó cuando conocieron al padre Benito Menni, entonces empeñado en restaurar la presencia hospitalaria en España. Él percibió en ellas algo especial: la generosidad y la firmeza necesarias para una obra nueva. Ellas, a su vez, reconocieron en su propuesta el cauce que buscaban para su entrega.

Siguiendo su llamada, dieron un paso que exigía coraje: dejaron atrás su ciudad y su vida conocida y llegaron a Ciempozuelos (Madrid) en el verano de 1880. Allí, el 31 de mayo de 1881, nació la Congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús. Habían pasado de un sueño compartido a una fundación real.



María Josefa Recio, primera superiora

María Josefa Recio asumió el papel de primera Superiora General de la Congregación. Su liderazgo, sin embargo, fue tan breve como intenso. Falleció el 30 de octubre de 1883, apenas dos años después de la fundación, a causa de las heridas sufridas en un acto de heroica caridad mientras cuidaba a una mujer con enfermedad mental.

Su entrega hasta el extremo dejó una huella imborrable. La Iglesia reconoció la hondura de su vida declarándola Venerable en 2012. Su testamento espiritual, que recoge su fe y su humildad, sigue siendo hoy fuente de inspiración para las Hermanas Hospitalarias Provincia de España.

 

María Angustias Giménez y el legado compartido

María Angustias Giménez continuó el camino que ambas habían iniciado, sosteniendo la joven Congregación en sus primeros pasos. Juntas demostraron que la hospitalidad no es obra de una sola persona, sino de una comunidad que se apoya y se entrega en común.

Su testimonio recuerda algo esencial: detrás de toda gran obra hay personas concretas que se atrevieron a arriesgar. Gracias a la valentía de estas dos mujeres, el carisma que San Benito Menni quería transmitir encontró manos y corazones dispuestos a hacerlo realidad. Hoy, las Hermanas Hospitalarias Provincia de España son herederas directas de aquel “sí” pronunciado en Granada y hecho vida en Ciempozuelos.



 

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