El pasado 2 de julio, la Comunidad de Málaga vivió una jornada especialmente emotiva y llena de gratitud al celebrar los 100 años de vida de nuestra querida hermana Visitación Bardají. Navarra de origen, ha dejado huella a lo largo de los años por su nobleza, sencillez, generosidad y espíritu de servicio.
La celebración comenzó con una Eucaristía de acción de gracias en la que hermanas, colaboradores, familiares y amigos se unieron para dar gracias a Dios por el don de su vida y por tantos años de entrega fiel vividos al servicio de la Hospitalidad. Fue un momento entrañable, marcado por la alegría compartida, la esperanza y el profundo agradecimiento.
Tras la celebración religiosa, la comunidad disfrutó de una fiesta sencilla y fraterna, llena de cantos, sonrisas, recuerdos y gestos de cariño hacia nuestra hermana centenaria. Cada detalle reflejaba el afecto, la admiración y el agradecimiento que despierta entre quienes han compartido con ella camino, misión y vida.
A esta celebración se sumaron también hermanas del Gobierno Provincial y de la Comunidad de Granada, cuya presencia contribuyó a hacer aún más significativo este día tan especial para toda la familia hospitalaria.
Un testimonio vivo de fidelidad y entrega
Los cien años de vida de nuestra hermana Visitación son un hermoso regalo para la Congregación. Su recorrido vital, tejido de oración, servicio, cercanía y amor a las personas más vulnerables, es un testimonio que sigue iluminando nuestro camino.
Hoy damos gracias por su vida, por su presencia entre nosotras y por todo el bien sembrado a lo largo de estos años. Su ejemplo nos anima a continuar construyendo, desde el espíritu hospitalario, espacios de acogida, cuidado, fraternidad y esperanza para todos.
«Cien años de vida son cien años de historia, de entrega silenciosa y de amor compartido. Gracias, hermana Visitación, por seguir siendo para todos nosotros un signo de esperanza y Hospitalidad.»



