Voluntariado
Regala tiempo. Acompaña vida.
El voluntariado hospitalario en España es una forma concreta de vivir la solidaridad. Personas como tú ofrecen su tiempo para acompañar a quienes atraviesan situaciones de fragilidad: enfermedad, soledad, discapacidad o exclusión social.
En nuestros centros y proyectos, el voluntariado se convierte en una expresión real de acción social cristiana, donde la Hospitalidad se hace presencia.
Un acompañamiento que humaniza
El voluntariado no sustituye el trabajo profesional; lo complementa desde el vínculo humano. A través de la escucha, a compañía, el apoyo emocional y la participación en actividades, los voluntarios crean espacios de cercanía y dignidad.
Formación y cuidado del voluntario
Cada voluntario recibe acompañamiento y formación para ofrecer una presencia humana, respetuosa y preparada. También forma parte de una comunidad que comparte motivaciones y valores.
Nuestro programa de voluntariado solidario en Hermanas Hospitalarias Provincia de España cuida tanto a quien acompaña como a quien es acompañado.
Un camino que transforma
El voluntariado en salud mental y discapacidad no solo cambia la vida de quien recibe compañía. También transforma a quien la ofrece.
Quien entrega tiempo descubre:
- Nuevas miradas
- Relaciones significativas
- Aprendizajes profundos
- Crecimiento humano y espiritual
Dar tiempo es recibir humanidad.
Para mí es una gran satisfacción poder estar en labores de acompañamiento. Siempre poder escuchar y aportar es una gran alegría.
Carlos Hernández
Cada una de estas experiencias ha sido muy significativa para mí porque siempre he aprendido algo nuevo en cada una de ellas. He aprendido a ser más tolerante, a ser más paciente y el valor de la escucha y de acompañar en silencio. Ver cómo la hospitalidad no solo se quedaba en palabras, sino en hechos y en acciones, porque lo veías cada día.
Kattya Oliden Díaz
El voluntariado me ayuda tanto a nivel profesional como personal. He tenido la posibilidad de escuchar, atender y dar cierta compañía a quienes lo necesitan.
Yago Pérez Montesinos
Cada prepascua ha sido una experiencia única, no solo por lo que hacemos, sino por lo que recibimos: escuchar, acompañar, sonreír; pequeños gestos que, sin darte cuenta, te dejan descalzo. Para mí no hay mejor manera de preparar el camino al cielo que sirviendo, porque cada enfermo, cada paciente, es Jesús.