Jornada Mundial del Enfermo 2026

Con ocasión de esta 34ª jornada, el Papa León XIV invita a toda la Iglesia a redescubrir el corazón del Evangelio a través de la imagen siempre actual del Buen Samaritano.

En su Mensaje, titulado «La compasión del Samaritano: amar cargando con el sufrimiento del otro», el Santo Padre subraya con fuerza la dimensión relacional, eclesial y social de la compasión como un camino concreto para cuidar a las personas enfermas, frágiles y que sufren. Inspirándose en la parábola evangélica (Lc 10,25-37) y en la encíclica Fratelli tutti del Papa Francisco, el Papa destaca que la compasión no es un sentimiento abstracto ni un gesto aislado, sino una elección que nace del encuentro con Cristo y se expresa en cercanía, presencia, compartir el tiempo y corresponsabilidad.

El Mensaje ofrece una profunda reflexión sobre el “hacerse prójimo”, sobre la misión compartida en el cuidado de los enfermos y sobre el vínculo inseparable entre el amor a Dios, el amor al prójimo y la auténtica realización de la persona humana. En este horizonte, el cuidado de los enfermos aparece no solo como un servicio necesario, sino como una verdadera acción eclesial, capaz de hacer visible la misericordia de Dios en el mundo.

Nosotras, hermanas hospitalarias, acogemos este Mensaje como una invitación especial a encarnar un estilo samaritano, inclusivo y solidario, especialmente junto a quienes sufren en el cuerpo y en el espíritu.


“Deseo vivamente que no falte nunca en nuestro estilo de vida cristiana esta dimensión fraterna, “samaritana”, incluyente, valiente, comprometida y solidaria que tiene su raíz más íntima en nuestra unión con Dios, en la fe en Jesucristo. Encendidos por ese amor divino, podremos realmente entregarnos en favor de todos los que sufren, especialmente por nuestros hermanos enfermos, ancianos y afligidos”. (Papa León XIV, 2026)

Encomendamos este camino a la Virgen María, Salud de los Enfermos, y en su corazón de Madre ponemos a todas las personas enfermas, especialmente a nuestras hermanas enfermas, a los enfermos de nuestros centros y sus familias y a todo el personal que diariamente realiza el servicio hospitalario en lo dispositivos y centros de la Congregación. Que en ellos encuentren la “posada” del Buen Samaritano que es Cristo, y sepamos brindarles la compasión que se hace cercanía.