Sor Cristina Santiago: La hospitalidad como eje de la vida consagrada

Con motivo de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, la Responsable de Pastoral Juvenil reflexiona sobre la vocación y el servicio samaritano


Cada 2 de febrero, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, una fecha que coincide con la festividad de la Presentación del Señor. Bajo el lema propuesto para este año, “¿Para quién eres?”, la jornada invita a una reflexión profunda sobre la dirección de la entrega religiosa y el sentido del servicio al prójimo.

En este contexto, Sor Cristina Santiago, Responsable de Pastoral Juvenil de las Hermanas Hospitalarias Provincia de España, ha compartido el origen y la evolución de su propia llamada. Para ella, la respuesta a ese “¿para quién?” se resume en una poderosa frase del Evangelio de Mateo (25, 40): “Cuanto hicisteis a uno de estos más pequeños, a mí me lo hicisteis”.


El origen de una vocación samaritana

El inicio del camino vocacional de Sor Cristina Santiago se sitúa en una experiencia de hospitalidad compartida. Durante una visita a un centro de los Hermanos de San Juan de Dios, el contacto directo con la vulnerabilidad transformó su perspectiva vital, percibiendo dicha llamada como un don que marcó el inicio de su trayectoria en la Iglesia.

Este descubrimiento derivó en un proceso de discernimiento y en un compromiso con la vida religiosa hospitalaria. Según explica la responsable de Pastoral, la observación de la hospitalidad encarnada en personas que se entregaban con plenitud fue el motor para adoptar un estilo de vida basado en la oración, la fraternidad y el servicio asistencial.

Entrega en la fragilidad y salud mental

Con una trayectoria consolidada en la misión hospitalaria, Sor Cristina ha desempeñado su labor en áreas como la salud mental, la psicogeriatría y la discapacidad. Su reflexión sobre la fidelidad en la vida consagrada subraya la importancia de aceptar la propia fragilidad humana.

Sostiene que el servicio se construye desde lo que cada persona es y posee, integrando tanto las capacidades como las limitaciones. En este sentido, define la acción divina como un soporte constante que sostiene la respuesta del consagrado a lo largo del tiempo.

El carisma hospitalario y la pastoral juvenil

Actualmente, la Congregación le ha confiado la tarea de acompañar a las nuevas generaciones a través de la Pastoral Juvenil. Para Sor Cristina, esta es una oportunidad vital de abrir los centros y comunidades para que los jóvenes conozcan de cerca este carisma.

El objetivo fundamental es seguir siendo instrumentos para que la juventud conozca esta Iglesia samaritana que permanece vigente. Sor Cristina define la vida consagrada como un “poliedro” de carismas diversos que, impulsados por el Espíritu, colaboran en beneficio de la Iglesia y la sociedad. La jornada concluye con una invitación a que la vida religiosa siga siendo un motor para “dar luz con lo que somos y tenemos” en el mundo de hoy.


Os animamos a ver el video que nos compartió sor Cristina: