Hospitalidad hecha familia

 La Sagrada Familia nos recuerda que la acogida, el cuidado y la confianza son caminos de sanación y vida

En el tiempo de Navidad, la Sagrada Familia nos recuerda que la hospitalidad nace en lo sencillo: en el cuidado mutuo, en la acogida del otro y en la confianza compartida, incluso en medio de la vulnerabilidad.

Jesús, María y José vivieron una hospitalidad marcada por la escucha, la protección y el amor entregado, una experiencia profundamente humana que hoy sigue iluminando nuestro carisma hospitalario. En aquella santa casa cada uno miraba por el cuidado del otro, poniendo en el centro la ternura y la caridad. Sabemos que aquel portal en Belén tuvo las puertas abiertas tanto a las gentes sencillas de la zona como a sabios que vinieron desde lejos. La hospitalidad de la Sagrada Familia hizo que todos los que les buscaban con un corazón sincero, encontrarán en aquel establo un hogar.

Cuadro Sagrada Familia de Murillo

Como Hermanas Hospitalarias, nos reconocemos en ese gesto de abrir puertas y corazones, acompañando a las personas más frágiles y ofreciéndoles un espacio de dignidad, cercanía y esperanza.

Celebrar a la Sagrada Familia es renovar nuestro compromiso de hacer de la hospitalidad un camino de encuentro, sanación y vida.