Más de 170 personas de toda España participaron en una jornada de encuentro, oración y convivencia en la Casa Madre de la Congregación, donde reposan los fundadores de Hermanas Hospitalarias.
El pasado 15 de octubre, la Comunidad Hospitalaria vivió una jornada muy especial en la Casa Madre de Ciempozuelos, lugar donde nació la Congregación en 1881 y donde hoy reposan sus tres fundadores: San Benito Menni, María Josefa Recio y María Angustias Giménez. Más de 170 personas —pacientes, hermanas, colaboradores, voluntarios y laicos hospitalarios— se reunieron allí para renovar su compromiso con la hospitalidad, en una jornada cargada de emoción, espiritualidad y sentido de familia.
“Volver a Ciempozuelos es volver a las fuentes de la hospitalidad.”
Esta celebración fue el punto culminante de la peregrinación jubilar que había comenzado el día anterior, 14 de octubre, en la Catedral de la Almudena de Madrid, donde el Cardenal José Cobo Cano, arzobispo de Madrid, presidió la eucaristía y bendijo una gran cruz de madera, símbolo de este camino compartido. Con esa cruz como estandarte, la comunidad hospitalaria emprendió un trayecto simbólico hasta Ciempozuelos, uniendo fe, memoria y compromiso.

“No es un viaje cualquiera; somos peregrinos, personas en búsqueda”, recordaba durante el encuentro Antonio Molina, coordinador de Pastoral de Fundación Hospitalarias. “Salimos de nuestras realidades para ponernos en camino, con los ojos abiertos y el corazón atento al otro. En ese camino todos somos vulnerables, todos necesitamos acoger y ser acogidos.”
La jornada en Ciempozuelos comenzó con la cálida acogida de la Hna. Natividad Urdín, superiora del centro, quien dio la bienvenida a los peregrinos a la Casa Madre. Con emoción, les recordó que aquel día recibían “la visita más importante” que podía llegar: la de las personas asistidas, las vivas imágenes de Dios, que fueron siempre el centro de la misión para los fundadores.
Durante el encuentro, cada centro participante —procedente de Betanzos, Santander, Euskadi, Navarra, Zaragoza, Cataluña, Burgos, Valencia, Valladolid, Madrid, Granada, Málaga, Tenerife y Ciempozuelos— se presentó y compartió su alegría por formar parte de esta gran familia. El ambiente fue de fraternidad y emoción contenida, con momentos de oración, música y reflexión.