La misión hospitalaria en Bata se prepara para un momento histórico con la visita del Santo Padre, mientras continúa su labor diaria con los más vulnerables
La presencia de las Hermanas Hospitalarias en Guinea Ecuatorial es un relato de entrega que cumple ya más de 35 años. Hoy, esa historia tiene rostro propio: el de Sor Cristina, quien desde hace tres años y medio desarrolla su labor en el Centro de Salud Mental de Bata, un faro de esperanza en medio de una realidad compleja.
El corazón de la misión: sanar en las periferias
En su testimonio, Sor Cristina relata con emoción la rutina que marca el carisma de la institución. Además de su trabajo en el centro, cada miércoles la misión se desplaza a los poblados. Actuando en cuatro puntos estratégicos, las hermanas localizan a enfermos en situaciones de extrema vulnerabilidad.
“Les lavamos, les damos de comer y cambiamos su ropa. Pero después tenemos que devolverlos a la calle, y eso es algo que nos duele mucho”, explica la hermana.
Esta cruda realidad evidencia la falta de recursos estructurales, pero no apaga la fe de la comunidad, que mantiene la esperanza puesta en el florecimiento de nuevas vocaciones guineanas que aseguren el relevo de la Hospitalidad en la zona.
Os invitamos a ver el testimonio de sor Cristina:
Un hito histórico: La visita del Papa León XIV a Guinea Ecuatorial
El anuncio del viaje apostólico del Papa León XIV, programado del 21 al 23 de abril, ha llenado de alegría a la comunidad. El Santo Padre visitará las ciudades de Bata, Malabo y Mongomo, un gesto que refuerza el espíritu de la Iglesia en el país y que las Hermanas Hospitalarias acogen como una llamada a seguir respondiendo a las necesidades más apremiantes.
Esta visita es especialmente significativa para la Provincia de España, demarcación a la cual pertenece la supervisión de la misión de Guinea Ecuatorial. Esta unión se materializa día a día a través del apoyo constante y el hermanamiento oficial que el centro de Bata mantiene con el complejo Benito Menni CASM de Sant Boi (Barcelona), subrayando que la identidad hospitalaria es, verdaderamente, una misión sin fronteras.