Nuestros Fundadores
La Congregación de las Hermanas Hospitalarias nace del encuentro de tres personas unidas por la fe y la compasión. San Benito Menni, María Josefa Recio y María Angustias Giménez respondieron al sufrimiento de los más vulnerables con una Hospitalidad valiente y comprometida, que hoy sigue viva en nuestra misión.
San Benito Menni (1841-1914)
San Benito Menni nació el 11 de marzo de 1841 en Milán (Italia), en el seno de una familia de profunda fe: fue el quinto de quince hijos de Luis Menni y Luisa.
Desde joven mostró una sensibilidad hacia los que sufrían: mientras trabajaba en un banco, dedicó su tiempo como voluntario ayudando a trasladar los heridos de la batalla de Magenta, al norte de Milán.
En 1860 ingresó en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios (en Milán) y tomó el nombre de Benito, comprometiéndose al servicio de los enfermos.
Ordenado sacerdote el 14 de octubre de 1866, continuó formándose y desarrollando su vocación hospitalaria.
En 1867, por encargo de sus superiores y con la bendición del Papa Pío IX, fue enviado a España para restaurar la Orden en su “cuna”. La situación para las personas enfermas, y en especial para las afectadas por enfermedad mental, era entonces muy difícil, con pocas instituciones y gran estigmatización.
Durante su estancia en España fundó el primer hospital infantil de la Orden en Barcelona en diciembre de 1867.
Entre 1874-1876 participó como voluntario en la Cruz Roja durante la guerra carlista, con disponibilidad para servir sin distinción de bando, demostrando su compromiso humanitario más allá de fronteras.
En 1881, junto a las españolas María Josefa Recio y María Angustias Giménez, fundó en Ciempozuelos (Madrid) la Congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, de carácter femenino, con una misión claramente orientada a la hospitalidad, especialmente hacia las personas con enfermedad mental y otros colectivos vulnerables.
Una de sus señas de identidad fue su lema para las nuevas hermanas: “rogar, trabajar, padecer, sufrir, amar a Dios y callar.”
Durante su vida llevó adelante más de 45 fundaciones y escribió más de 5.000 cartas, según diversos autores que resaltan su extraordinario celo y creatividad hospitalaria.
Fue nombrado Visitador Apostólico de su Orden (1909-1911) y, posteriormente, Superior General (1911) aunque la salud le obligó a renunciar poco después.
Finalmente, tras una vida entregada, murió el 24 de abril de 1914 en Dinán (Francia). Sus restos fueron trasladados a Ciempozuelos, donde hoy descansan bajo el altar central de la Capilla de los Fundadores.
Fue beatificado el 23 de junio de 1985 y canonizado el 21 de noviembre de 1999 por el Papa Juan Pablo II, quien lo presentó como “heraldo del Evangelio de la misericordia mediante el servicio a los hermanos enfermos y necesitados”.
Legado
San Benito Menni entendió la hospitalidad como obra de misericordia integral: no solo atención médica, sino acompañamiento humano, dignidad, palabra de vida. Su enfoque de “caridad + ciencia” sigue siendo el sello de la congregación en España y en tantos países en los que están presentes sus hijas.
Hoy, su vida inspira a quienes trabajan en salud mental, en la discapacidad, en la atención a la vulnerabilidad: recordándonos que “el enfermo” no es un número ni un diagnóstico, sino una persona creada a imagen de Dios, con derecho a ser asistida con humanidad.
Venerable María Josefa Recio Martín (1846-1883)
Nació el 19 de marzo de 1846 en Granada, en una familia cristiana de hondas raíces religiosas. Desde joven mostró una fuerte inclinación hacia el cuidado de los enfermos y una vida de profunda fe. Comprometida con la caridad y la oración, María Josefa fue conocida por su carácter sereno, su discreción y su capacidad de consuelo hacia los más necesitados.
En 1880 conoció a Benito Menni, quien por entonces trabajaba en la restauración de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en España. Él descubrió en ella una auténtica vocación para el servicio y la animó a participar en la fundación de una nueva congregación femenina dedicada a la atención de mujeres con enfermedad mental.
El 31 de mayo de 1881, junto con María Angustias Giménez, fundó en Ciempozuelos (Madrid) la Congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús. Fue la primera Superiora de la nueva comunidad, donde imprimió un estilo de vida basado en la humildad, la oración y la entrega silenciosa.
Su vida fue breve pero fecunda: murió el 30 de octubre de 1883, a los 37 años, tras ser agredida por una mujer internada a la que cuidaba. Su muerte se convirtió en símbolo de entrega sin límites y de amor llevado hasta el extremo. Hoy, María Josefa Recio es recordada como modelo de servicio silencioso, fidelidad y ternura hospitalaria.
El 10 de mayo de 2012, el Papa Benedicto XVI firmó el decreto que reconoce sus virtudes vividas en grado heroico, declarándola oficialmente Venerable.
María Angustias Giménez Vera (1849-1897)
Nació en Granada en 1849, en el mismo entorno social y espiritual que María Josefa Recio. Procedía de una familia de clase media y tuvo una formación superior a la media general de la población española del siglo XIX.
En 1880 conoció también a Benito Menni, quien la invitó, junto a María Josefa, a trasladarse a Ciempozuelos para iniciar un nuevo proyecto religioso y social: la creación de una congregación femenina al servicio de las mujeres con enfermedad mental, marginadas y sin atención médica adecuada.
Con coraje y fe, dejó su tierra natal y viajó a Madrid. En 1881 se convirtió en una de las primeras Hermanas Hospitalarias, participando activamente en la consolidación del primer hospital psiquiátrico femenino de la Congregación. Su presencia fue decisiva para sostener la joven comunidad después de la muerte de María Josefa.
María Angustias fue una mujer sencilla, frágil de salud, pero fuerte y tenaz, profundamente afectuosa y de gran sensibilidad espiritual. Murió en San Baudilio de Llobregat (Barcelona) el 2 de agosto de 1897. Sin hacer cosas extraordinarias pasó por la vida haciendo el bien, dejando una profunda huella de fe, de amor y esperanza en el servicio hospitalario.
Legado compartido
María Josefa Recio y María Angustias Giménez respondieron con generosidad a la llamada de Dios y al impulso de Benito Menni, convirtiéndose en raíces femeninas de una obra que hoy continúa viva en más de 25 países. Su entrega silenciosa y su mirada compasiva siguen siendo ejemplo para todas las Hermanas Hospitalarias y para quienes sirven en el ámbito de la salud mental, la discapacidad y la atención social.